Artículo publicado hoy martes, 14/12/2010, en el diario La Provincia/DLP


DE TODO UN POCO
Donina Romero
LOS NIÑOS DE HOY (I)
Mucho me escandaliza que hoy sólo se hable de los “derechos” del niño y no de sus “deberes”. En mi época los niños teníamos muchos deberes y órdenes que cumplir y sin chistar, y si dábamos la lata o éramos rebeldes, inquietos o molestones, nuestros queridos padres nos daban un buen tortazo o cachetón a tiempo y nos serenábamos como la calma-chicha. Ahora no. Ahora se les lleva al “psicólogo” para solucionar “el problema”.
Creo que se han pasado con esto de los derechos del niño, pues lo que han conseguido es una generación de listillos que han aprendido a utilizar el arte de la coacción y no desperdician el uso del temor para aprovecharse de la situación. La educación no está sólo en prohibirles los codos sobre la mesa o los tacos, sino en respetar a los mayores y a la sociedad, y que para ser felices no hay que basarse en el materialismo y en poseer todo lo que se les antoja. En mis tiempos teníamos tres juguetes para todo el año y estábamos siempre la mar de contentos. Las niñas con unas muñecas tiesas como voladores y que sólo decían “mamá y papá” si les dábamos la vuelta boca abajo, una soga para saltar, unas cocinitas de plástico con cacharritos, lápices de colores con su estuche, algunos tebeos y poco más, y los niños una pelota, una carrucha, un aro con una verguilla larga con la punta en semicircunferencia para encajarlo y rodarlo y unas pistolas de plástico con su correspondiente cartuchera, un rifle o un arco con flechas. Más tarde vinieron los patines y la bicicleta y eso fue demasiado.
Lamentablemente creo que los mismos padres -quizá por un mal entendido exceso de cariño- se han encargado con su debilidad de que sus enanos les fumiguen incluso sus opiniones, les desmientan ante otras personas al tiempo que les hacen sentir inseguridad en ellos mismos. Y creo que sólo la autoridad cuando hay que tenerla (sin olvidar nunca las expresiones de amor) y la fuerza para vencer los temores, son la llave mágica para esa recta educación, porque como sigamos así, ya sólo faltará legalizar la edad para enfrentarse malencarados a los padres y hacer lo que les dé la gana. Hay que ver…

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